bolsas de papelNuestros padres o tal vez nuestros abuelos usaban bolsas de papel para portar los productos que compraban en los supermercados. Garbanzos a granel, huevos de corral, pan, frutas y hortalizas... Todo se metía en una bolsa de papel sin que hubiese problema alguno.

Con la aparición de los plásticos industriales se empezaron a extender las bolsas de plástico. Estas bolsas presentaban varias ventajas frente a las anteriores. La porosidad del plástico es prácticamente nula por lo cual se podían llevar alimentos que soltaban jugos como filetes y productos de repostería. El nuevo material era más resistente permitiendo portar más peso sin que ello supusiese una mayor probabilidad de romper la bolsa. Estas y otras características se publicitaron junto al daño medioambiental que se causaba al cortar árboles (necesarios para la extracción de celulosa).

El resultado de esta campaña son los vertederos rebosantes de plásticos no biodegradables, la suciedad en los márgenes de nuestros ríos y entornos naturales, enormes balsas de bolsas y otros residuos plásticos a la deriva en los océanos, enfermedades y patologías de todo tipo en aves y mamíferos y, en resumen, un sinfín de efectos nocivos para las personas, el medio ambiente y la vida que no supimos ver en su debido momento. En cierto modo no debemos sentirnos excesivamente culpables pues los hechos nos fueron ocultados por acción de grandes corporaciones con intereses económicos en el producto.

Si bien en su día el papel no era ninguna panacea, en la actualidad el cultivo de árboles destinados a papel se realiza de forma completamente sostenible. Así se garantiza la pervivencia de nuestros bosques y se asegura que nuestros descendientes puedan disfrutar de esa fragosidad exuberante. Es más, gran parte del papel utilizado hoy en día procede del reciclado. Esto confiere mejores propiedades físicas a las bolsas realizadas de esta manera y reduce el uso de ácido clorhídrico para la extracción de celulosa.

Hoy en día hay tres motivos principales por los cuales usar bolsas de papel en vez de bolsas de plástico es una magnífica idea. Por un lado la impermeabilidad y resistencia logradas no tienen nada que envidiar ya a sus análogos sintéticos, se aporta al cuidado y conservación del medioambiente evitando las tristes situaciones que se han expuesto párrafos arriba y, finalmente, tiene mucho más sentido en cuanto a eficiencia del uso de recursos se refiere.

No lo dudes ni un segundo y pásate a las bolsas de papel. Si eres un particular puedes adquirir y reutilizar tus bolsas añadiendo al esfuerzo comunitario para ayudar a la naturaleza. Si representas un comercio las bolsas de papel proyectan una imagen cuidada, seria y comprometida socialmente, además de permitir importantes ahorros. Todo son ventajas.